Estaba cansada de verse en el espejo, estaba cansada de ver ese puñetero reflejo, estaba cansada de esa mirada triste. De sus ojos cansados, de su sonrisa caida, de sus mejillas caidas, de sus hombros encogidos y su cuerpo decaido. De su cara demacrada de sus sueños perdidos de sus esfuerzos inutiles, de sus sueños borrosos, de sus recuerdos nostalgicos. Estaba cansada de vivir, de llorar sin parar, y de reir sin sentido alguno. De las noches en vela, de los dias sin reloj, de un mañana sin luz, de un atardecer sin sol. Estaba cansada.
Eres de esas aves de paso, que emigran por corazones deseando, dejar rastro. Eres de esos que van volando, de árbol en árbol, de rama en rama, de hoja en hoja. Eres de esos, tan deseados. Que caen sobre el asfalto, y sus plumas van dejando, su vuelo traspasando, los cielos más cálidos. Eres de esos, que se van en invierno, cuando el frío ha llegado.
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